Petra desembarazaba la infidelidad de las culebras, no recuerdo las palabras inventadas necesarias para merecer una tarde en su Fulmisfera.
La mujer de un genio conocido por sus bobos ojos.
Un 49% de los psicópatas de hoy comparten un pasado como identificadores compulsivos de psicópatas.
Adquirí un coche entre tantos, por el mismo precio oculté el llavero vergonzante en sus entrañas, me fui a vivir a otro paradero.
Petra cruzó con su perro.
Petra leyó el nombre de la Santa escondida en lo más recóndito de la guantera.
Yo sólo recordaba que ese nombre no me había sonado de nada.
Yo me fijé en las piedras que formaban el arco de acceso hacia la veneración pública de la túnica sagrada.
Petra desembarazaba la infidelidad de las culebras,
ordenaba rompecabezas con sus neologismos huérfanos de sentido,
deudores de todas las mañanas que paseaban sobre su cabeza sin pescar humo,
sólo zumo de mí...al cruzar.
Continúo?
Una piedra con forma de corazón, una estrella de mar y una llave hallada cerca de donde no pensabas ir ni de broma.
Desperdigadas encima de la mesa.
En qué palabra debo pensar?
Qué has soñado hoy?
Un pequeño motivo que nos distingue de las excusas y extrañas exigencias expectantes?
Prosigo?
El resto es olvido al tirar del hilo, Petra sabrá cómo convertirlo en un Nacimiento .
Nada más importante podría ser yo que un puente entre lo que Petra me muestre y el resto demostrativo del mundo.
Algo más?
Un libro de mil dueños y un trébol suertudo en la página en la que nos cruzamos.
Su perro se llama...
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