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Psicólogo de mí, yo creo que ya es suficiente sebo del mundo e inmunidad para este modesto estanque de señas, ¿no te parece? _____________ ¿Ahora sabré regresar al poema del Xiabre o, sacrificada la voz, explotarán definitivamente tus caderas cuando el amor ciego te golpeé infinito y, qué duda cabe, sin querer? No me lo digas, deja que ella lo vuelva a parpadear súbitamente hasta confundir el significado de su nombre con la juguetona mirada del haz de la tierra cosida a la lengua de las serpientes y las rampas hacia el mirador. Yo entonces sí creí, pero sin antes creer ni después poder perder de vista mi primera aparición. Recuerdo que sólo comprendí enteramente dos de sus miradas, por una puse la mano en el fuego, por la otra supe que yo no había puesto mano alguna en su buzón. Un "no, eso que piensas sí que n...





